Diario de Nohemí

Retazos diarios de mi vida: Sexo, histeria, esperanzas y mala leche XD Con contenido para mayores de 18 años, AVISO

miércoles, agosto 16, 2006

Primer día de vacas


Lo que leeréis a continuación no es más que lo que escribí en la mesa de la cocina en casa de Lucía el pasado día 29/7. Me veía obligada a escribir en unos folios lo que me sucedió, no quería perder detalles, aunque versa sobre una persona que volvió a mi vida esa pasada semana, pensaba que me iba a hacer feliz, pero no, me ha vuelto a dejar con el corazón destrozado.

“Salía de trabajar a las 9 tras limpiar la oficina un poco. Hay que dejar algo limpio el lugar aunque una se vaya de vacaciones, no? Jajaja. Lucía ya me estaba esperando cargada de bolsas de comida. Menudo cuadro, qué pena no haberla sacado una foto. Lo primero que me dijo fue: “Hoy vas a tener una sorpresa” Ya me dejó mosqueada e impaciente: “Tardará algo en venir”.

Riéndonos y despellejando cotilleos, llegamos a su casa y nos pusimos a hacer la cena. En un momento dado, llamaron a la puerta. Lucía me dijo que fuera a abrir. Yo, siguiendo mi maldita costumbre de no mirar quién es, abrí. Y allí estaba. Con su pelo castaño recogido en una cola de caballo; con sus ojos chispeantes; sus labios rosados por el mismo carmín; aquella camiseta verdiblanca… Tal y como la última vez que la vi, hacía casi 2 años. Sin mediar palabra la hice entrar, cerré la puerta… se abalanzó sobre mis labios y me besó, nos besamos y nos tocamos. Entonces me pasó algo como un relámpago; una impresión, y me separé bruscamente de ella. Tras unos segundos, le devolví la sonrisa.

Es Alejandra. Ha vuelto a mi vida justo la semana en la que comentaba su parecido físico con una reciente y preciosa nueva amiga. Alejandra ha vuelto. La única chica con la que he tenido una relación seria. Ella era la sorpresa de Lucía. Estoy super feliz de que esté otra vez a mi lado. Aún duele el momento en el que nos separamos. Fue injusto.

La cena se nos pasó volando entre risas y bromas. No faltaron las miradas entre Alejandra y yo. Estaba excitadísima. A pesar de habernos querido, amabas queríamos sexo, no charlar.

Seguimos la velada en el salón viendo LAX y cómo Wally encontraba unos adorables monitos, pero yo me mostraba impaciente. Y no lo disimulaba. Alejandra solo me miraba y me leía el pensamiento. Sabía qué quería. Estaba caliente, demasiado caliente.

Dejamos a Lucía viendo “Una historia del Bronx” y nos fuimos a la habitación. Mi pulso estaba muy acelerado y respiraba de forma entrecortada. Me senté en la cama mientras miraba al suelo. Alejandra a mi lado. Volvía a estar tan cerca de ella… Cogió mis manos y me besó otra vez, y otra y rodamos por la cama.

No tengo ni idea de cuánto tiempo estuvimos así, hasta que me dio otra vez el relámpago. Otra vez con una sensación extraña. Quería sexo y Alejandra también. Me importaba una mierda lo que le pasó desde la última vez que la ví. Aunque en la cena me lo pregunté más de una vez. Le quité la camiseta y sin casi reparar en su sujetador verde, empecé a besarla en el cuello mientras notaba sus manos apretar mis pechos. Fui con la punta de la lengua recorriendo el borde de la tela de su sujetador, notando su calor y su corazón. Sin saber aún por qué, cogí con los dientes una copa y se lo arranqué, guiándome luego en la oscuridad de mi lujuria hacia su pequeño pezón. Lo chupé, lo mordí, gemí como ella. Entonces, llegó el momento en el que ella tomó las riendas, como siempre. Me chupó los pezones a través de la camiseta, dejando dos grandes manchas de saliva. Continuó al quitarme la camiseta y el sujetador. Joder! Me sentía en sus brazos como una muñeca rebosante de placer.

Cuando volví a abrir los ojos al mundo, mi cuerpo parecía querer huir del placer que unos labios y una lengua provocaban en mi sexo. Tenía un orgasmo y Alejandra ya había puesto sus labios en “O” aspirando mi placer. Me estaba corriendo como hacía mucho que no lo hacía.

Como medio ida, me pellizcaba los pezones para relajar mi cuerpo gradualmente. Entonces fue cuando vi que Alejandra se ponía algo como un arnés a la altura del pubis, del que sobresalía un consolador. Era un vibrador y me penetró con él. Solo era capaz de decir yo: “odios, odios, odios”. Una, dos y hasta tres veces. Pensé que me iba a dar algo.

Después, el arnés apareció en mí. Yo seguía tumbada. Alejandra cabalgaba sobre mí gimiendo sin parar sobre el consolador que estaba recubierto con sus fluidos. Se corría sobre mí, con sus pechos saltando casi a la altura de mi boca. Deseé que ese trozo de materia muerta se convirtiera en un pene de verdad, tenerlo de verdad en ese momento y correrme en su vagina, en su vientre, en sus pechos, en su cara… Fue una sensación salvaje.

Cuando desperté, Alejandra dormía plácidamente a mi lado. Tan bonita. Me levanté sigilosamente y me dirigí al cuarto de baño a ducharme, donde me refresqué. Cuando volví, pasé por el salón. Todavía estaba ahí Lucía, pero bufando unos ronquidos que casi me entra la risa tonta. La tapé un poquito y regresé a la habitación donde me dormí al lado de Alejandra.

Aún no se ha despertado.”

Quería llevar un diario ya que no podía acceder a mi blog en mis vacaciones. Aunque esto es lo único que escribí. Tristemente trata sobre una persona que me ha vuelto a tratar como un envoltorio inservible… Te odio. Pero me veía en la obligación de escribir esto aquí.

1 Comments:

  • At 3:27 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Hola Nohemí,

    Soy torrec (nick del chat, pero me llamo Jorge) y vengo del chat, de la cripta esa del vamipro; me acabas de dar la dirección de tu blog. Pues como ya avanzabas sí es fuertecito, sí, pero me encanta! Es genial como explicas las cosas, en serio. Me he quedado sorprendido; es triste, pero cuesta encontrar gente tan directa, sincera y transparente.

    Siento que acabara tan mal con tu amiga y espero que ahora con el trabajo le des menos vueltas al tarro con el tema. Yo estoy saliendo de una relación muy larga y sé por propia experiencia que no hay nada peor que los daños en el corazón, aunque a veces nos hagamos los fuertes.

    En fin, yo me voy mañana de vacaciones hasta septiembre. Será un placer hablar contigo si coincidimos en el chat.

    Un besito y ánimo guapa.

    PD: voy a copiar este comentario y te lo enviaré al correo del chat, porque no sé si lo voy a saber enviar por aquí :-)

     

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